En ocasiones, crear algo nuevo no consiste en comprar, sino en transformar. Este banco nace de dos sillas negras de estilo oriental, con una estética muy marcada, que ya no cumplían su función. En lugar de dejarlas atrás se unieron para dar lugar a una pieza distinta: práctica, decorativa y con historia.

En medio, el cuadro sigue la misma filosofía. Está realizad con materiales sencillos: cartón y restos olvidados trabajados con texturas para conseguir volumen y relieve. No todo tiene que ser perfecto y nuevo para tener valor. A veces, lo interesante está precisamente en eso: en reutilizar, reinterpretar y dar una segunda vida a lo que ya existe.