En la triada farmacia-toxicología-nutrición uno de los temas más actuales es el de los obesógenos. Son compuestos capaces de alterar el equilibrio metabólico y favorecer la acumulación de grasa corporal, incluso sin cambios significativos en la dieta o el ejercicio.

Muchos obesógenos actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo con hormonas clave, como la leptina o la insulina. Esto puede aumentar el apetito, disminuir la sensación de saciedad y modificar cómo el cuerpo almacena energía. Los obesógenos están presentes en productos cotidianos: plásticos, pesticidas, cosméticos, algunos envases alimentarios y en alimentos ultra procesados, entre otros.

La evidencia científica sugiere que la exposición (contacto/ingesta/inhalación) crónica, especialmente en etapas tempranas de la vida, podría aumentar el riesgo de obesidad y otros trastornos metabólicos.

Ante este escenario, farmacia, toxicología y nutrición tienen un papel clave en la prevención y la reducción de riesgos al fomentar dietas basadas en alimentos frescos, reducir el uso de plásticos y promover la evaluación toxicológica y la regulación de sustancias químicas.