Cristina Hernández incorporó en su local Sabela un nuevo concepto de desayunos y brunchs, al tiempo que incorporó oferta de alimentos gourmet, vinoteca, mercadillo de frutas y verduras locales, panadería artesana, venta de quesos y pastelería. Ahora, afronta una nueva etapa al frente de la dirección general de GastroCanarias. Pero los aromas no se olvidan: «Sabela fue una declaración de intenciones. Fue mi manera de decir que un desayuno podía ser mucho más que una tostada y que un café podía ser un ritual, un momento bonito del día, una experiencia con producto local y con alma. Dejó huella porque no se parecía a nada. Y eso, en un mundo donde todo tiende a parecerse demasiado, es valioso».

De Sabela todavía recordamos las cajas de comida que enviaba a los domicilios durante la Pandemia. «Aquello fue más que un negocio, mucho más que vender alimentos. Fue una forma de estar cerca de la gente en uno de los momentos más duros que hemos vivido», recuerda. Fueron meses difíciles que se mantienen en la memoria: «Sentía que, además de sobrevivir económicamente, hacíamos una labor de cuidado y acompañamiento increíble. Las cajas de Sabela llevaban sabor y consuelo, cuidado, belleza y un pequeño respiro dentro de tanto miedo».

Con este bagaje, GastroCanarias se afronta como una evolución natural. La nueva directora general dice que «todo lo que he hecho hasta ahora: crear conceptos, detectar tendencias, construir experiencias, contar historias, poner en valor el producto, me ha traído hasta aquí». Pero GastroCanarias es lo que es hoy en día gracias al trabajo realizado por su creador, José Carlos Marrero. Sabedora de esta realidad, Hernández resalta que no viene a borrar nada, sino a impulsar: «Mi sello tendrá mucho que ver con una visión más editorial, más actual y más transversal. Me interesa conectar la cocina con la empresa, con la sala, con los rituales gastronómicos, con los hoteles, con el producto local, con la comunicación, con las nuevas formas de consumo y con los modelos de negocio que hoy están moviendo de verdad el sector. Quiero una GastroCanarias viva, útil, inspiradora, rigurosa y con capacidad de marcar conversación».

Referente en el sector, no solo como empresaria sino también como crítica, Cristina Hernández reconoce que en Canarias hay cada vez más talento, más inquietud, más cultura gastronómica y más ganas de hacer las cosas bien. Eso sí, cree que en muchas propuestas hay una desconexión peligrosa. «Se mira demasiado hacia fuera para reproducir tendencias y demasiado poco hacia dentro para construir una identidad propia. Las Islas no necesitan parecerse a nadie. Necesitan creerse lo que son. Vivimos en un territorio privilegiado y de enorme valor, y es desde esa raíz desde donde debemos levantar una gastronomía con personalidad, con verdad y con capacidad real de emocionar y contar algo único. Necesitamos más amor propio», subraya.