Fotografía / Elena de la Cruz

La trayectoria profesional de Paquita Ávila, directora técnica de la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia del Gobierno de Canarias, es larga como médica especialista en Hematología y Hemoterapia, y en el ámbito de la transfusión sanguínea y la seguridad transfusional.

Se considera una persona comprometida con el servicio público y muy consciente de la responsabilidad que implica trabajar en el ámbito sanitario. Cree firmemente en el valor de la solidaridad y en la importancia de la colaboración ciudadana para sostener el sistema de hemodonación, pues «una sola donación de sangre puede ayudar a salvar hasta tres vidas». Sin embargo, añade, el impacto es aún mayor: «A partir del plasma también se elaboran medicamentos esenciales para numerosas enfermedades y tratamientos crónicos. Por tanto, cada donación tiene un alcance mucho más amplio de lo que a veces imaginamos».

Pese a esta esperanzadora realidad, los datos de 2025 reflejan una tendencia descendente en las donaciones en Canarias. Según la directora general, las principales barreras para donar sangre son de carácter psicológico y social. «Muchas personas que nunca han donado sienten miedo o ansiedad ante la extracción, por lo que es importante transmitir mensajes que reduzcan esos temores y destaquen los aspectos positivos de la donación», afirma.

También, señala, «influyen factores como la falta de tiempo, la desinformación o la escasa motivación, especialmente entre la juventud». Además, apunta que este no es un fenómeno exclusivo que está ocurriendo en Canarias. Países como Suiza, Reino Unido, Finlandia o Portugal han registrado descensos significativos en sus tasas de donación durante los últimos años «debido a los cambios en los estilos de vida y al envejecimiento de quienes donan habitualmente».

Paquita Ávila añade que una gran parte de las donaciones no se hacen de forma periódica, «con lo que no se obtiene un efecto multiplicador en los beneficios». Los datos no engañan: «En Canarias, durante 2025, el 78,56 % de las personas donantes realizó una sola donación, mientras que el 21,44 % donó dos o más veces».

Con carácter general, sostiene la hematóloga, «los hombres pueden donar hasta seis veces al año y las mujeres hasta cuatro, respetando siempre un intervalo mínimo de dos meses entre donaciones y cumpliendo los requisitos médicos establecidos en cada caso».

Con el objetivo de mejorar la atención sanitaria hay quienes abogan por implantar una donación de sangre obligatoria. No obstante, Ávila considera que debe seguir siendo voluntaria y altruista. «La experiencia y la evidencia científica indican que los sistemas basados en la donación voluntaria son los que ofrecen mayores garantías de seguridad», subraya. De igual forma, rechaza la donación remunerada ya que «recibir compensación económica puede llevar consigo ocultar información relevante que comprometa la seguridad transfusional».

La directora general recuerda que donar sangre es un gesto sencillo, seguro y de enorme valor para nuestra sociedad. «Detrás de cada bolsa de sangre hay una oportunidad para seguir salvando vidas», ultima.