Lady Di, con motivo de la inauguración en septiembre de 1995 de una exposición retrospectiva de Paul Cézanne en el Grand Palais de París, recibió un regalo muy especial: un bolso Dior. Luego, durante una visita oficial a Argentina en noviembre de ese mismo año, apareció con él cuando bajaba del avión en Buenos Aires.

La escena fue inmortalizada es una foto que dio la vuelta al Mundo y el accesorio se convirtió en uno de los favoritos de la princesa de Gales, hasta tal punto que pidió una versión azul marino a juego con sus ojos. La exquisita pieza empezó a denominarse, entonces, Lady Dior.

En la actualidad, el Lady Dior se sigue reinterpretando en una fusión de modernidad, elegancia y diseño refinado. El icónico complemento renueva, temporada tras temporada, su savoir-faire redefiniendo sus detalles, llevados a cabo en los ateliers de Dior en Italia con una meticulosidad extrema. Solo así se entiende su identidad única.