El vino Higos de Fasnia te mira desde la copa y ya sabes que tú cederás siempre primero. Tiene ese punto travieso que empieza inocente y acaba peligrosa y deliciosamente bien. Sabe a tierra, a carácter y a sobremesas que se alargan sin pedir permiso. Una copa basta para entender que aquí hay historia… Y ganas.