Fotografía / Elena de la Cruz
Pino Plasencia (La Gomera, 1961) no oculta su pasión por la naturaleza. Desde hace años dedica gran parte de su vida a la exploración, las expediciones y la montaña, buscando siempre superar sus propios límites y vivir experiencias únicas en algunos de los lugares más remotos del Planeta.
Su afición empezó desde muy joven caminando por senderos, hasta que, poco a poco, fue buscando retos cada vez mayores. «La montaña me aporta libertad, equilibrio y humildad. Me enseña a valorar el esfuerzo, la paciencia y la capacidad de adaptación ante las dificultades», subraya.
En la actualidad ultima el desafío Siete Volcanes, que ideó hace diez años. El proyecto de ascender el volcán más alto de cada continente le entusiasmó pues reunía dificultad y exploración. Además, que el Teide formara parte de su vida como montañera influyó en la decisión.
«La montaña me aporta libertad, equilibrio y humildad»
Tras coronar seis volcanes (Elbrús, Europa; Kilimanjaro, África; Giluwe, Oceanía; Orizaba, Norteamérica; Damavand, Asia, y Ojos del Salado, Sudamérica), ahora está preparando el ascenso al último, el Monte Sidley, en la Antártida. Será en enero y conlleva una preparación física específica. En sus expediciones a los volcanes viaja junto al alpinista Pako Crestas.
La aventura requiere una importante planificación logística y económica, «ya que la Antártida es uno de los lugares más remotos y exigentes del Mundo». En este sentido, cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Adeje, «que aporta una parte muy importante del presupuesto» y del Cabildo de Tenerife. También recibe el respaldo de varias empresas y continúa trabajando para conseguir nuevos patrocinios y colaboraciones.
Pino Plasencia, lógicamente, admira a la española Edurne Pasaban, la primera mujer que escaló los catorce ocho miles. De igual forma, tiene presente al lagunero Juan Diego Amador, el único canario que ha alcanzado la cima del Everest, pero, por el momento, la mítica cumbre no entra en sus planes.
Comentarios recientes