Hay joyas que adornan y luego están las que cuentan algo sin abrir la boca. Este anillo juega en esa segunda liga: rotundo, brillante y con un punto de mírame bien que no pide permiso. Me gusta porque no necesita compañía. Es de esas piezas que se bastan solas y elevan hasta la camiseta más simple. Tiene algo hipnótico, casi táctil, como si quisieras girarlo entre los dedos. Si eres de las que hablan con las manos, esto, directamente, es un discurso entero. @arianejewels