La mirada no envejece de golpe, sino de forma progresiva. Primero aparece un leve aspecto de cansancio, después se pierde frescura, hasta que el rostro deja de reflejar cómo nos sentimos. Los párpados son una de las primeras zonas donde se manifiestan estos cambios, muchas veces sin que seamos conscientes. Es entonces cuando acudimos a la consulta de cirugía plástica.
La blefaroplastia no consiste en quitar piel, sino en comprender la complejidad de la mirada. Permite de- volver equilibrio y viveza al rostro y es una de las cirugías más agradecidas cuando está bien indicada.
El criterio actual se basa en preservar, reposicionar y respetar los tejidos, buscando resultados naturales. Es una cirugía de equilibrio, no de exceso. No obstante, no es banal. Como toda intervención, puede presentar complicaciones, por lo que requiere una indicación rigurosa y una ejecución experta, en manos de un especialista debidamente cualificado.
Comentarios recientes