Loro Parque evocó recientemente, en el aniversario del nacimiento de César Manrique, el papel decisivo que desempeñó para la continuidad del Parque. En la década de los ochenta del siglo XX se enfrentó a una amenaza crítica: la construcción de una carretera que atravesaba sus instalaciones. Tras agotar las vías institucionales, Wolfgang Kiessling recurrió al compromiso y a la influencia del artista, quien se desplazó al Puerto de la Cruz para liderar una acción pública que obligó a replantear el proyecto. El reconocimiento de Loro Parque hacia Manrique se mantiene vigente gracias a una placa conmemorativa que recuerda que el equilibrio entre desarrollo y entorno no solo es posible, sino necesario.