Fotografía / José María Nogales Abad para Engels & Volkers

En una ubicación privilegiada de Tenerife, esta villa se eleva en posición dominante, regalando vistas panorámicas al océano Atlántico y a un entorno natural que transmite privacidad, luminosidad y prestigio.

Su arquitectura abierta, junto a una cuidada orientación, permite disfrutar del sol durante todo el día, estableciendo una conexión continua entre los espacios interiores y el paisaje exterior.

La vivienda se distribuye en tres niveles concebidos para optimizar funcionalidad, confort y un marcado sentido estético. En la planta inferior se encuentra un garaje con capacidad para dos vehículos, además de aparcamiento exterior, salas técnicas y áreas de almacenamiento. Desde este nivel se accede cómodamente a las plantas superiores.

La primera planta alberga una cocina abierta y luminosa, con vistas directas a una piscina infinity y al mar, así como un salón principal presidido por amplios ventanales panorámicos. Una pared de roca natural se integra como elemento escultórico, aportando fuerza, autenticidad y carácter al conjunto.

En la planta superior, el dormitorio principal, que se abre al horizonte, cuenta con un baño en suite que prolonga la sensación de exclusividad. Un segundo dormitorio de amplias dimensiones y un tercer espacio polivalente completan este nivel, adaptándose a distintas necesidades.

El exterior se concibe como una prolongación natural del interior. La piscina infinity se funde visualmente con el horizonte, amplificando la percepción de grandeza, todo ello rodeado de jardines con vegetación autóctona, que aporta frescura, color y una elegancia serena al conjunto.