Fotografía / Elena de la Cruz

Pepe Valladares, canario nacido en Granada, presume de amar el arte y el pensamiento. Estudió Arquitectura Técnica y luego, la superior en Barcelona a falta del proyecto fin de carrera. Entonces ya vivía del diseño gráfico y a él le ha dedicado más de cincuenta años.

En 1985 se mudó a Tenerife y en la Isla ha desarrollado su carrera, erigiéndose en uno de los grandes del diseño en el Archipiélago. De él son, por ejemplo, las identidades gráficas del Auditorio de Tenerife, el corazón de Santa Cruz de Tenerife, Fuentealta, Gobierno de Canarias, Titsa o Viña Norte.

Entre 2016 y 2019 fue presidente del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, lleva más de diez años en su Junta Directiva y ahora, desde abril de 2024, es de nuevo presidente.

¿Qué tiene el Círculo que le atrapa? «Desde siempre me ha interesado el arte y la cultura en general. La creatividad, el mundo artístico, leer, escuchar…. Entré en el Círculo de manera natural y se convirtió en mi lugar. La implicación ha sido paulatina hasta conocerlo bien». 

Con más de cien años de historia, ¿qué proyecto de Círculo tiene en su cabeza? «Profesionalidad, apertura, relación con el entorno del mundo del arte y compromiso con la creación contemporánea. En sus orígenes fueron las vanguardias. Ahora es ahora. El Círculo tiene que ocupar su lugar en el ecosistema del arte canario. Hablamos de un nuevo Círculo».

¿Qué se necesita para profesionalizar la gestión? «Es el eje principal y necesario para el futuro de la Entidad. Es un tema complejo y tiene muchas vertientes tanto internas como externas. Venimos de una asociación gestionada por voluntades puntuales y la idea es conseguir una organización actual en todas sus facetas: organizativa, societaria y económica».

¿El Círculo vive de espaldas a la sociedad tinerfeña? «El Círculo forma parte de esta sociedad y ocupa su lugar en el entorno cultural. Ha estado muy vinculado a ella con distintas intensidades y formas».

¿Cree que necesita recuperar su protagonismo en la Isla e, incluso, en el resto de España? «El Círculo tiene bien definido su papel y de ahí su protagonismo. Vertebramos arte y cultura desde la independencia que nos da ser una asociación civil sin ánimo de lucro. Ahora, además, recientemente, hemos firmado un acuerdo por el que nos hemos integrado en la Red de Círculos con Madrid y Palma de Mallorca».

¿Qué visiones artísticas impulsa el Círculo? «El Círculo es, sobre todo, del colectivo de personas asociadas. Y dentro de él coexisten visiones diversas. Ha sido así en sus cien años de historia. Unas veces fue más tradicional y otras, más vanguardista, dependiendo de las épocas y de la dirección. En la junta actual tenemos clara la visión y es la que corresponde a este tiempo contemporáneo».

¿Cuándo inaugurarán el nuevo teatro? «Aún estamos con el proyecto de equipamiento. Esperamos inaugurarlo en la próxima temporada. Todavía no sabemos la fecha exacta. El espacio escénico tiene sus complicaciones lógicas».

¿Y qué fechas baraja para la apertura de la Cafetería? «Lo más pronto posible. Ganas no faltan. La Cafetería del Círculo es un lugar entrañable. En ella siempre han acontecido pequeñas y grandes cosas».  

¿Cuál es el objetivo de La Ventana, ese escaparate artístico abierto a la calle del Castillo?  «Es el proyecto que de manera más clara habla de por dónde va e irá el Círculo. Queremos abrir la Institución, en este caso, literal, a la mayoría de la gente, dando a conocer la creación de artistas emergentes las veinticuatro horas del día. Es también una metáfora a nuestra aptitud: un Círculo abierto a la creación y para la ciudadanía».

¿Por qué asociarse al Círculo? «El Círculo es el lugar para quienes muestran interés en la creación. Además, cultivamos el pensamiento crítico. Debatimos de todo lo que acontece. Esa es nuestra visión y esperamos que sea un motivo que genere la incorporación de nuevas personas».

¿A cuánto asciende la cuota? «Dieciocho euros al trimestre».

¿Envidia que Las Palmas de Gran Canaria sea finalista a Capital Europea de la Cultura en 2031? «Todo lo contrario. Me llena de orgullo. Es un tema que concierne a toda Canarias. Europa nace como idea en Grecia y somos muchos los territorios isleños europeos. Son tiempos de poner en valor la periferia». 

Usted es el autor de la identidad gráfica del Auditorio de Tenerife. ¿Entiende que se haya demorado tanto el proyecto de remodelación? «No estoy al tanto de este tema. Solo lamento que el edificio dé una mala imagen a nivel arquitectónico, porque la producción es inmejorable. Me llena de satisfacción».

También creó el corazón de Santa Cruz de Tenerife. ¿Es uno de sus mejores diseños? «El diseño escapa a la valoración cualitativa cuando es estratégico o se cumplen los objetivos o no. En este caso, sí que me satisface haber sido quien le dio forma a un proyecto muy participativo y de vital importancia para Santa Cruz. La marca ha articulado un cambio radical de su posición respecto a Tenerife y ha servido para generar sentido de pertenencia».

¿La inteligencia artificial es oportunidad o amenaza? «Es evolución del conocimiento humano. El problema es de quién es la propiedad de los algoritmos y de la creación de monopolios, de índole casi imperialistas, en el uso y control de los datos que vertemos en sus almacenes».

¿Qué necesita para ser feliz? «La felicidad está muy sobrevalorada».

¿Cómo se diseñaría a sí mismo? «Ni idea. Somos productos de la casualidad».

¿Estado actual de su espíritu? «En el aire».

¿Cuál es su mayor habilidad? «Liarla».

¿De qué está cansado? «De todo un poco».

¿Cómo lleva las críticas? «Las comprendo».

¿Qué le motiva a levantarse cada mañana? «No me gusta la cama».

¿A qué le tiene miedo? «A lo que les pueda ocurrir a mis personas queridas».

¿Su tesoro más preciado? «La vida».

¿Cómo desconecta completamente del mundanal ruido? «Prestándole oídos sordos».

¿Qué es lo que más le frustra de la gestión cultural? «Se parece a todas las gestiones. Son tediosas».

Ahora, tras las vueltas de la vida, ¿qué le causa mayor placer? «El silencio».

¿De quién es fan? «No soy un fanático».

¿Por qué cultura? «Qué si no».

¿Lo peor de usted? «Mi ego. Lo aborrezco».

¿Alguna manía confesable? «No soporto la fealdad intencionada».

 En el amor nunca… «Se sabe».

¿Qué sobra en su vida? «El deseo».

¿De qué se siente más orgulloso? «De mí, no».

¿A quién le daría un premio? «No soy quién para eso».