Fotografía / Elena de la Cruz – Peluquería y maquillaje / Eva Cruz
Patricia Paulsen nació en Adeje en 1985, de padre chileno y madre alemana, es graduada en Innovación y Dirección Turística por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Salzburgo (Austria) y técnica en hostelería por el Industrie und Handelskammer de Múnich (Alemania). Durante más de una década desarrolló su vida profesional en diversas empresas del sector turístico del sur de Tenerife, actividad que en, en la actualidad, ha aparcado tras dar el salto a la política: desde junio de 2023 es cuarta teniente de alcalde y concejala de Destino Turístico y Sostenibilidad, Innovación y Modernización del Ayuntamiento de Adeje. Pero si hay algo que, de verdad, le roba el corazón, es el voluntariado que ejerce como bombera.
¿Por qué bombera voluntaria? «Mi padre, Carlos, fue fundador del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Adeje cuando yo tenía un año. Siempre han sido parte de mi vida y, la verdad, me cuesta mucho imaginarme sin estar cerca de esta labor. Hice las primeras prácticas a los 16 años y mi primer servicio fue a los 18».
¿Qué le exige física y psíquicamente? «Hay que estar en muy buena forma física: tener fuerza y resistencia para los servicios que afrontamos. En la vertiente psíquica tenemos la suerte de apoyarnos. Quienes llevamos más tiempo respaldamos muchísimo a las nuevas hornadas. Además, contamos con la posibilidad de recibir apoyo psicológico si hace falta. Aunque en este ámbito queda mucho por desarrollar. La psicología aplicada a los servicios de emergencias está mucho más avanzada en otros países».
Es instructora internacional de rescate en accidentes de tráfico. ¿Tiene especial predilección por este tipo de actuaciones? «No creo que la palabra indicada sea predilección. Acudir a un accidente es intervenir en una desgracia en la que las personas han sufrido algún tipo de daño. Es un reto, un servicio en el que sabemos que debemos darlo todo porque puede estar en juego la vida de otra persona, lo que requiere mucha concentración y esfuerzo. Sí es cierto que, dejando a un lado la parte humana, que es casi imposible, tenemos que estar muy al día de los avances de la industria del automóvil. Van muy rápido y requiere una actualización constante de nuestras capacidades y conocimientos de cómo son los coches, los materiales que utilizan, su propulsión…».

«Estoy a gusto con lo que hago y mi vocación por el servicio público no me la va a quitar nadie»
¿Cómo afronta que, en ocasiones, tenga que arriesgar su vida? «No lo piensas. Siempre tienes respeto cuando vas a un servicio, el exceso de confianza es malo. No pensamos en el riesgo que corremos, al menos de forma consciente. Sabemos que debemos actuar con los conocimientos y la precaución que hemos aprendido».
¿Cuál es su rutina como bombera voluntaria? «No hay una rutina pautada como tal. En el parque de Adeje tenemos guardias nocturnas presenciales y de fin de semana. Entre semana, durante el día, acudimos cuando nos activa la sala del 112 a través de SMS y, si el trabajo me permite salir en ese momento, voy al Parque, me cambio y salimos. Cuando acaba el servicio, me reincorporo otra vez a mi trabajo».
Usted preside el Parque de Adeje y la asociación nacional de quienes, desde el voluntariado, participan en este cuerpo de emergencia. ¿Cuál es su principal demanda? «Es fundamental unificar criterios y reconocer que el voluntariado es un complemento necesario a la profesionalidad. Siempre hemos existido y en lugares como Tenerife se demuestra desde hace años que la coexistencia es posible y beneficiosa para garantizar que la ciudadanía no se quede sin cobertura. En muchos pueblos no hay cobertura profesional o el parque está lejos y con poco personal. Contar con un voluntariado bien formado y con material de primera intervención permite actuar de forma inmediata hasta la llegada del servicio profesional, evitando desgracias mayores. Por ejemplo, en el incendio de Parzán (Huesca) de este pasado mes de enero, la ausencia de una dotación voluntaria y la lejanía del parque profesional contribuyeron a que se perdiera un bloque entero de viviendas. Situaciones así evidencian que el sistema actual tiene carencias. Las administraciones deben apostar por la coordinación, la unificación de criterios y la colaboración entre profesionalismo y voluntariado, entendiendo que se persigue el mismo objetivo: ayudar a la ciudadanía cuando más lo necesita».
«Ayudar en momentos difíciles es duro, pero al final del día es gratificante»
¿Se planteó alguna vez ser bombera profesional? «No. Siempre he sido bombera voluntaria por convicción. Poder aportar este pequeño grano de arena a nuestra sociedad es lo que me impulsa».
¿Qué le aporta ser bombera voluntaria? «Satisfacción. Hacer algo por nuestra sociedad es muy bonito. Poder ayudar en momentos difíciles es duro, pero al final del día es gratificante».
El turismo también forma parte de su vida. Es, sin duda, afortunada al vivir y trabajar en Adeje, el municipio turístico más pujante de Canarias… «Sí, me siento muy afortunada. No solo por poder trabajar y vivir en este municipio, sino también por todas las oportunidades que ofrece, en todos los sentidos: desde la oferta de ocio, de formación y de trabajo. Poder seguir creciendo en tu propio municipio es muy reconfortante. Nací y me crié aquí y, en su momento, me fui a Alemania a realizar una formación dual en hostelería, que hoy en día también se ofrece en Tenerife. Es agradable ver cómo la gente ya no tiene que irse para formarse, trabajar o emprender».
Su experiencia en establecimientos hoteleros es amplia y, en la actualidad, además, ha dado el salto a la política desde la Concejalía de Área de Destino Turístico y Sostenibilidad, Innovación y Modernización. El servicio público está en su ADN… «No me atrevo a decirlo así, pero sí es verdad que siempre me ha gustado ayudar. Creo que todas las personas podemos y debemos aportar lo mejor de nosotras a la sociedad».

«No se puede culpar al turismo de todos los males de esta sociedad»
El ejercicio político está sometido de un tiempo a esta parte a una fuerte crítica social. ¿Cómo valora esta realidad? «Sabemos que va con el puesto. Hay muchos tipos de crítica pero, en cualquier caso, si se plantean con respeto y bien fundamentadas no solo debemos respetarlas, sino valorarlas para mejorar nuestra gestión. No obstante, hay momentos en que es más difícil porque nuestra sociedad está tendiendo al discurso del odio y eso no es justo. Quienes nos dedicamos a esto lo hacemos convencidos de que podemos lograr una sociedad mejor y ayudar para que nuestra gente viva cada día un poco mejor. Al menos, en Adeje, nos planteamos así el servicio público».
¿Dónde está poniendo el foco su Concejalía? «En que el turismo y la sostenibilidad deben coexistir, en que todos nuestros esfuerzos vayan dirigidos a que esta industria tan importante genere riqueza y oportunidades de manera igualitaria en la sociedad, buscando el equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos».
¿Qué valora de la marca Costa Adeje? «Que representa años de duro trabajo. Es una marca reconocible a nivel internacional y esto solo ha sido posible gracias a las personas que han trabajado en ello: personal de hostelería, restauración, taxistas, clase empresarial, el propio Ayuntamiento… La marca Costa Adeje ha demostrado que la colaboración entre todos los agentes sociales es necesaria para poder crecer y tener éxito».
¿Qué tiene que decir sobre el movimiento Canarias tiene un límite? «Respetamos todas las opiniones. Pero creo que no se puede culpar al turismo de todos los males de esta sociedad. El turismo nos ha traído hasta aquí, nos ha dado de comer hasta ahora y eso, digan lo que digan, hay que valorarlo como un éxito. Vivimos en una tierra de oportunidades que ha pasado de emigrar para poder subsistir a recibir a miles de personas que buscan una oportunidad. También somos conscientes de que hemos llegado a un punto en que debe primar la calidad por encima de la cantidad y que se debe obtener el máximo beneficio consumiendo el menor número de recursos posibles. En Adeje llevamos mucho tiempo trabajando en esa idea, en renovar y apostar por productos muy rentables, que consuman menos territorio. No queremos crecer por crecer, debemos respetar la ley y las normas que nos hemos dado. En todo este asunto creo que hay mucha desinformación oportunista».
«Desconecto con mi moto. Al conducirla me evado de todo. Es el momento en el que solo estoy yo»
¿Su dedicación por la política se limitará a esta legislatura o prevé prolongarla? «Estoy a gusto con lo que hago y mi vocación por el servicio público no me la va a quitar nadie. Esté donde esté, seguro que estaré ayudando a quien más lo necesite. Esa es mi pasión. Si me toca seguir en la parte pública estaré encantada y si lo tengo que seguir haciendo desde la parte privada, lo haré con la misma entrega. No le quepa duda. Lo importante no es dónde estamos sino lo que hacemos».
¿Cómo equilibra su vida personal, el voluntariado y la carrera política? «La organización es la palabra clave. Claro que hay días bastante más estresantes, en los que intento llegar a todo y algo se queda atrás, casi siempre la vida personal. Pero no me quejo: es la forma de vida que elegí y me gusta mucho».
¿Qué actividad le permite desconectar totalmente? «Desconecto con mi moto. Al conducirla me evado de todo. Es el momento en el que solo estoy yo. Si llevo unos días sin ella lo noto mucho y aunque sea diez minutos, la cojo, doy una vuelta y ya».
¿Cuál es su filosofía de vida? «Haz el bien y no mires a quién, pero también disfrutar de los momentos».
¿Se considera una superwoman? «Para nada, y quien me conoce sabe lo normalita que soy. Soy de carne y hueso y con muchos sentimientos. Simplemente me encanta lo que hago y siempre intento hacerlo lo mejor posible».
¿Qué espera de 2026? «Poder seguir ayudando desde el voluntariado. Cada día aprendo cosas nuevas y eso me hace crecer personal y profesionalmente. No pido nada más, ayudar y aprender para mejorar».
EL CURIOSO IMPERTINENTE
¿Su mayor debilidad? «El chocolate».
¿Y fortaleza? «Cuidar de mi gente».
¿Dónde se ve dentro de veinte años? «Trabajando».
¿Cómo maneja el estrés? «Hay días más complicados que otros, pero me apoyo mucho en mi familia y amistades. También desconecto dando una vuelta en moto».
¿Qué es lo que no está dispuesta a negociar nunca? «A mi voluntariado como bombera».
¿Alguna meta personal? «Aprender cada día algo nuevo».
¿Quién la conoce mejor? «Mi madre, Gertrud, y mi padre, Carlos».
¿Cómo se anima en los días difíciles? «Desconectando con la familia o amistades».
¿Qué lugar del Mundo le ha marcado más al visitarlo? «Chile».
¿Qué deporte o actividad física le apasiona? «La moto y el voleibol. Estuve muchos años jugando y lo echo de menos».
¿Qué valora más en una pareja? «Muchas cosas. Difícil resumirlo».
¿Qué comería siempre? «Carne».
¿Un secreto de belleza? «No sabría decirlo. No me maquillo prácticamente nada y tampoco utilizo muchos productos de belleza».
¿De quién es fan? «De las personas que tienen principios y son justas, de las personas valientes, de aquellas que cumplen su palabra».
¿Lo más preciado de su armario? «Los bolsos y la ropa que mi hermana me hace».
¿El amor o amores de su vida? «Mi sobrino, Tenaro, y mi sobrina, Fayna».
¿Qué salvaría de un incendio en su casa? «A mi familia, a mis mascotas y documentos. En este orden».
¿Supersticiosa? «Algo».
¿Qué cambiaría de su vida? «Nada».
¿A qué huele? «Depende del día».
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