Sonia Díaz, directora médica del Instituto de Cirugía Avanzada, en primer término, junto a su equipo: Jennifer Castrillo, psicóloga; Ana Laura Hemadi, nutricionista, y los doctores Ricardo Cortés, cirujano plástico, y Eduardo Calderón, internista y médico estético. Fotografía / Elena de la Cruz
Sonia Díaz es la directora médica del Instituto de Cirugía Avanzada (ICA) en Tenerife. Está al frente de un equipo de profesionales dedicado a la salud y el bienestar. Aunque la máxima de «Año nuevo, vida nueva» siempre está presente, la doctora lo tiene claro: «El mejor momento para plantearse una intervención o tratamiento estético no lo marca la edad ni la época del año, sino la necesidad y la motivación personal de quien reciba el tratamiento». Además, subraya que «cada paciente es único, por lo que la valoración individualizada es el paso más importante antes de tomar cualquier decisión».
En ICA la formación continua forma parte de su modelo estratégico. Así, Sonia Díaz recalca que «integramos los últimos avances médicos y quirúrgicos a través de una actualización constante de nuestro equipo profesional, la incorporación selectiva de tecnología de última generación y la aplicación rigurosa de protocolos basados en evidencia científica». No obstante, junto a estas actuaciones, recalca la importancia del acompañamiento cercano, pues «nos permite detectar de forma precoz cualquier incidencia, optimizar los tiempos de recuperación y garantizar que la evolución sea segura y acorde a los estándares previstos». En ICA, añade, «la cirugía no finaliza en el quirófano, continúa con un seguimiento exhaustivo orientado a asegurar resultados óptimos y duraderos».

«Mi filosofia no consiste en cambiar rostros o cuerpos, sino en potenciar la esencia individual con equilibrio y naturalidad»
Este seguimiento pone el foco en el equilibrio entre ciencia, naturalidad y bienestar integral.«La verdadera estética no transforma, armoniza», dice la directora médica de ICA, para añadir que «en este sector donde las tendencias cambian constantemente, debemos mantener una vision clara y coherente: la estética debe respetar la identidad de cada persona. Mi filosofia no consiste en cambiar rostros o cuerpos, sino en potenciar la esencia individual».
La coordinación entre departamentos se articula mediante un enfoque multidisciplinar, en donde todo el equipo trabaja de forma integrada desde la primera valoración: «Cada caso se analiza de manera conjunta, lo que nos permite diseñar planes terapéuticos globales, coherentes y adaptados a las características anatómicas, expectativas y contexto clínico de cada paciente». Y, claro, el hombre no permanece al margen de las demandas. Cada vez está más presente en las consultas para mejorar su apariencia y bienestar.
Los límites estéticos, sin duda, no son solo una línea fija. Para la doctora «son un cruce entre criterios médicos, éticos, psicológicos y sociales». En este sentido, prioriza por encima de todo la seguridad y salud física de las personas, al tiempo que «la intervención debe respetar la anatomía y la función». Por otra parte, subraya que si la cirugía no va a resolver un malestar psicológico subyacente, «lo ético es derivar a evaluación psicológica/psiquiátrica».

En cuanto a lo que más le gusta de su profesión, confiesa que es poder combinar cuidado humano y técnica. «Es muy gratificante ver la mejora en la calidad de vida de mis pacientes», asegura, a la vez que no oculta la capacidad de mezclar precisión quirúrgica y creatividad: «La cirugía estética exige rigor técnico, pero también sensibilidad para respetar la armonía y la identidad de cada persona».
En el Instituto de Cirugía Avanzada se complementan la Cirugía Plástica y Reparadora con la Medicina Estética, dos disciplinas que «juntas permiten un enfoque más integral para mejorar función, armonía y calidad de vida respetando seguridad y resultados naturales». Hablamos, entonces, de estética integral. Esto es, un enfoque global y personalizado para mejorar la apariencia y el bienestar.

Junto a estas acciones, la nutrición integrativa forma parte esencial de los procedimientos que se acometen en ICA. Se trata, observa Sonia Díaz, de considerar no solo los nutrientes, sino el estilo de vida, el entorno, la salud digestiva, el estado hormonal y el bienestar emocional. En este sentido, cerca de un veinte por ciento de la población canaria sufre de obesidad, problema al que ICA no permanece ajeno: «El sobrepeso no se trata únicamente reduciendo volumen. Hay que entender qué lo está provocando: hábitos, metabolismo, inflamación, factores hormonales o emocionales».
Parece evidente que no existe un elixir para la eterna juventud. Eso sí, Sonia Díaz considera que se puede maximizar salud, apariencia y longevidad funcional. «Es una combinación de hábitos, cuidados médicos y procedimientos estéticos pensados para prevenir y reparar el daño, mantener la función y ofrecer resultados naturales», ultima.
Diez claves para el cuidado estético
- Protección solar diaria. Es la medida más efectiva contra el fotoenvejecimiento y las manchas.
- Rutina facial constante. Limpieza adecuada, hidratación y activos según necesidad.
- Nutrición antinflamatoria y suficiente proteína. La piel y el tejido se reparan mejor con nutrientes adecuados.
- Ejercicio regular y entrenamiento de fuerza. Mantenimiento del tono muscular, circulación y metabolismo.
- Sueño y manejo del estrés. 7-8 horas de sueño y técnicas de reducción del estrés (mindfulness, respiración…).
- Hidratación y cuidado de la barrera cutánea. Beber agua suficiente y usar productos adecuados para la piel seca.
- Prevención y tratamiento precoz. Actuar antes que reparar.
- Personalización y evaluación profesional. Priorizar con especialistas intervenciones seguras y efectivas.
- Naturalidad y proporción. Buscar armonía facial y corporal.
- Seguimiento y mantenimiento a largo plazo. La estética es un proceso sostenido, no un acto aislado.
Palacete La Palmita
El palacete La Palmita fue construido en la década de 1880 por el abogado Antonio María Casañas González, que fue alcalde de La Orotava a partir de 1894. Entre otras actuaciones, registró el Teide y gran parte de lo que hoy en día es el Parque Nacional como terrenos de La Orotava. Se caracteriza por una fachada norte de marcado carácter clasicista, con perfecta simetría de vanos y austera decoración, y una fachada sur victoriana.
Se trata de uno de los mejores ejemplos conservados en Tenerife del Neogótico Inglés. Sobresale por sus colores rojo y ocre, casi intactos en el tiempo, la madera recortada a modo de frondas y el uso de la piedra en las esquinas. Los jardines históricos se han recuperado respetando los trazados originales. Con respecto a su decoracion interior, se ha amueblado con muebles estilo Luis XV y obras de arte: cuadros, tapices, lámparas y demás elementos de ornamentación dignos de un museo.
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