La medicina molecular está de moda y cada vez vemos más tendencias en suplementos orales: colágeno, vitamina D, magnesio, vitamina C, proteínas, creatina… Pero, ¿realmente funcionan? Detrás de cada uno hay un mundo y, unos más que otros, tienen una gran evidencia científica en cuanto a su efectividad y seguridad. Si tuviese que ser práctica y selectiva, me quedaría con dos: un suplemento de proteína y la creatina.
El suplemento de proteína debe ser de calidad, derivado de suero de leche y que contenga leucina. Con él aumenta la producción de colágeno, favorece nuestra inmunidad y tiene un potente efecto antiinflamatorio. Por su parte, la creatina es un sustrato energético y nuestras células la usan ante un esfuerzo de alta intensidad. Las células musculares y las neuronas son las que más se favorecen de la creatina porque las dos se someten a un gasto intenso. Lo más interesante de su uso es su alto poder de protección celular en pacientes con enfermedades como alzhéimer y párkinson.

Comentarios recientes